Invasión de banquetas en Iguala pone en riesgo a peatones

El libre tránsito peatonal en Iguala se ha convertido en una verdadera odisea y en un riesgo constante para la seguridad de ciudadanos y visitantes, debido a la invasión de banquetas y calles por comerciantes establecidos y semifijos, ante la omisión evidente de las autoridades municipales.
Invasión de banquetas en Iguala: peligro a plena vista
La impunidad con la que comerciantes ocupan banquetas y parte del arroyo vehicular es visible en calles céntricas y en inmediaciones del mercado municipal de Iguala, donde peatones deben caminar entre autos, motocicletas y transporte público.
El problema se evidenció cuando la familia Sandoval Miranda, originaria del estado de Morelos, visitaba la ciudad y vivió un momento de angustia. La señora Virginia Sandoval, de 73 años, fue golpeada levemente por una urvan de ruta tras verse obligada a caminar casi a media calle.
Testimonio ciudadano: “Nos obligan a caminar entre los carros”
“No había banqueta libre, todo estaba ocupado por bancos y gente comiendo. Tuvimos que bajarnos a la calle y ahí fue donde la rozó la urvan”, relató un integrante de la familia, aún con el susto encima.
El hecho ocurrió en el cruce de las calles Galeana y Joaquín Baranda, donde un puesto de tacos comenzó a extenderse en pocos meses hasta ocupar gran parte de la banqueta, sumado al constante movimiento de una tienda comercial cercana.
Calles rebasadas por el comercio informal y establecido
Esta situación no es aislada. En vialidades como la calle Navor Ojeda, comerciantes establecidos apartan espacios y se extienden prácticamente hasta media calle, obligando a vecinos y transeúntes a caminar por el arroyo vehicular.
A pesar de la frecuente presencia de inspectores de Reglamentos, ciudadanos denuncian que no hay acciones reales, lo que consideran una complicidad por omisión. “Los ven, pasan, pero no hacen nada. Así cómo no se va a repetir”, lamentó un vecino de la zona.
Antecedente y omisión oficial
Vecinos recuerdan que desde hace años se han presentado quejas por la invasión de espacios públicos en el primer cuadro de la ciudad. Sin embargo, los operativos suelen ser temporales y sin sanciones firmes, permitiendo que el problema regrese en cuestión de días.
Incluso, tras el incidente, se sugirió a la familia afectada presentar una queja en el Palacio Municipal, a lo que respondieron que hacerlo sería “perder el tiempo”. Aseguraron que, de haber ocurrido una tragedia mayor, habrían interpuesto una denuncia penal por acción y omisión.
Mientras el comercio crece sin control y las autoridades miran hacia otro lado, caminar por Iguala se vuelve un acto de riesgo. La ciudad no solo necesita orden, necesita voluntad para poner primero a la gente y su derecho a transitar con seguridad.
