Origen de Buenavista entre el campo y el pueblo

El Ojo de Agua Buenavista fue el punto donde comenzó a tomar forma uno de los asentamientos más importantes de la región, marcado por una vida compartida entre el pueblo y el campo, bajo la influencia del camino real y la llegada de nuevas culturas.
El agua como origen del asentamiento
Alrededor del Ojo de Agua empezó a consolidarse el núcleo poblacional de Buenavista, protegido por un cuartel de fuerzas realistas cuya misión era vigilar el tránsito y resguardar el orden en esta ruta estratégica.
Las familias levantaron viviendas permanentes en el poblado para asegurar la educación religiosa de sus hijos, participar en el culto y contar con mayor seguridad. Sin embargo, esta nueva vida urbana no significó el abandono del campo.
Entre el pueblo y las tierras de cultivo
Muchos habitantes mantuvieron sus casas en rancherías y parcelas rurales, a las que regresaban durante las temporadas de siembra y cosecha. Esta dinámica permitió sostener la producción agrícola y garantizar el sustento familiar, dando origen a una forma de vida dual que caracterizó los primeros años del asentamiento.
La llegada de colonos europeos introdujo cultivos que transformaron el paisaje. El trigo comenzó a sembrarse en zonas hoy conocidas como La Estancia, mientras que la caña de azúcar se cultivó en áreas que más tarde serían llamadas El Trapiche, donde se procesaba para su aprovechamiento.
La fe como eje de organización
El crecimiento poblacional hizo necesaria la ampliación de la capilla del Ojo de Agua. Su arquitectura conserva elementos de influencia morisca, lo que sugiere el origen andaluz de varios de los nuevos pobladores españoles.
A pesar de su relevancia, el templo aún no contaba con categoría parroquial. La autoridad religiosa dependía de Acamixtla, mientras que Coxcatlán funcionaba como centro eclesiástico, resguardando los registros sacramentales.
Por ello, los habitantes de Buenavista debían trasladarse a Coxcatlán para registrar nacimientos, matrimonios y defunciones, reforzando así los vínculos regionales.
El camino real y la integración comercial
El antiguo sendero prehispánico, ya convertido en camino real, fue determinante para el desarrollo del poblado. Comerciantes y arrieros transitaban con frecuencia por la zona, haciendo escala en la Venta de la Negra, punto clave entre Buenavista y Coxcatlán.
Desde ahí se observaba el crecimiento del asentamiento, que poco a poco dejó de ser solo un paso obligado para convertirse en una comunidad integrada a la red comercial que conectaba el interior del virreinato con el Pacífico.
Buenavista nació del agua, del camino y del trabajo colectivo. Su historia refleja la convergencia de culturas, la fe compartida y una vida forjada entre la tierra y el tránsito constante, bases de una comunidad que aún conserva su memoria viva.
