Falta educación ambiental en Iguala ante contaminación

La educación ambiental en Iguala enfrenta un serio rezago que hoy se refleja en la contaminación por llantas viejas abandonadas en calles, canales y parques, un problema que crece ante la falta de estrategias accesibles y acciones preventivas reales.
Acciones positivas, pero fuera del alcance ciudadano
Uno de los principales objetivos de la educación ambiental es generar conciencia sobre los problemas ecológicos, fomentar la responsabilidad social y promover acciones para la conservación y el desarrollo sustentable. Sin embargo, en Iguala de la Independencia, estas metas aún se ven lejanas para gran parte de la población.
En los últimos años se han impulsado iniciativas como el reciclaje y el acopio de materiales, incluyendo campañas donde se intercambia material reciclable por un árbol o un pago simbólico. Aunque positivas en el discurso, estas acciones no están al alcance de todos, ya que implican gastos de traslado que, en muchos casos, superan el beneficio recibido.
“Quieren que llevemos el material, pero no todos tenemos cómo movernos ni dinero para eso”, comentó una vecina de la colonia CNOP. “Así es difícil que la gente participe”.
Llantas viejas: un foco creciente de contaminación
El caso más crítico es el acopio de llantas viejas, dirigido principalmente a vulcanizadoras o negocios con capacidad de transporte. El resto de la población queda fuera del esquema, lo que deriva en una práctica cada vez más común: abandonar llantas en baldíos, a la orilla de calles, en canales pluviales e incluso en parques públicos.
Estas llantas se convierten en verdaderos cacharros, acumulando agua y generando criaderos de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya, además de afectar la imagen urbana y el medio ambiente.
De acuerdo con especialistas en salud ambiental, una sola llanta puede convertirse en un foco de infección permanente si no se maneja adecuadamente, sobre todo en temporadas de lluvia.
Falta de estrategia y conciencia ecológica
El problema va en aumento por varias razones: no existen unidades suficientes para la recolección, no hay una estrategia integral y persiste la inconsciencia de quienes tiran estos residuos sin medir las consecuencias. A ello se suma la falta de campañas preventivas sólidas, pese a que las áreas competentes cuentan con estructuras de comunicación social.
“No se trata solo de recoger basura, sino de educar”, señaló un ciudadano involucrado en acciones comunitarias. “Si no hay conciencia, el problema nunca se va a acabar”.
Día Mundial de la Educación Ambiental: más que una fecha
En el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, es necesario recordar que esta herramienta es clave para revertir conductas dañinas, fortalecer la conciencia ecológica en Iguala y construir una nueva relación entre la comunidad y su entorno.
La educación ambiental no debe ser simbólica ni limitada a eventos aislados, sino una política constante, cercana y adaptada a la realidad social del municipio.
Mientras no se apueste de verdad por la educación ambiental, Iguala seguirá pagando el costo de la contaminación. La solución no está solo en sancionar, sino en educar, prevenir y hacer partícipe a toda la comunidad.
