Harfuch control de confianza: expediente revive polémica

Un expediente interno de 2012 que ordenaba la baja de Omar García Harfuch de la Policía Federal por no aprobar el examen de control y confianza volvió a generar polémica, al contrastar con los cargos de alto nivel que posteriormente ocupó en distintas corporaciones de seguridad.
El expediente Policía Federal 2012 y la reprobación
De acuerdo con documentos internos que han circulado nuevamente en redes sociales, en 2012 se habría determinado la baja administrativa de Harfuch de la entonces Policía Federal, luego de no aprobar los exámenes de control y confianza, un filtro obligatorio para cualquier mando policial en México.
Estos exámenes evalúan aspectos psicológicos, patrimoniales, médicos y de entorno social, y su objetivo es garantizar que quienes ocupan cargos de seguridad cuenten con perfiles confiables. En la mayoría de los casos, reprobarlos implica la separación inmediata del cargo.
Ascensos en corporaciones policiales pese a antecedentes
Lo que ha generado cuestionamientos es que, años después de ese expediente, Harfuch reapareció con nombramientos relevantes en distintas corporaciones, ocupando puestos estratégicos sin que exista información pública clara sobre si volvió a presentar —y aprobar— dichos controles.
Para especialistas y ciudadanos, el caso exhibe un doble rasero en la aplicación de los filtros de confianza.
“En México, a unos los reprueban y los corren, y a otros los reprueban y los ascienden”, se lee en comentarios que acompañan la difusión del documento.
Harfuch control de confianza y la pregunta incómoda
El antecedente no es menor si se considera que los controles de confianza son uno de los pilares del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Como antecedente, miles de elementos policiales en todo el país han sido dados de baja por no aprobarlos, sin posibilidad de reincorporación.
Hasta ahora, no existe una aclaración pública oficial que confirme si el funcionario volvió a someterse a estas evaluaciones o bajo qué criterios se validaron sus posteriores ascensos, lo que mantiene abierta la discusión sobre transparencia y legalidad en las corporaciones de seguridad.
El caso vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta que incomoda: ¿para quién sí aplican los controles de confianza y para quién no? Mientras no haya claridad institucional, la percepción de desigualdad seguirá alimentando la desconfianza ciudadana.
