Temen por sequía de manantiales en Platanillo, Iguala

El pronóstico de un periodo de estiaje severo para este 2026 encendió la alerta entre los habitantes de la comunidad de Platanillo, en el municipio de Iguala de la Independencia, ante el temor de que los manantiales que abastecen de agua al pueblo vuelvan a secarse, como ocurrió hace apenas dos años.
La preocupación no es menor. Para los pobladores, la memoria de aquella crisis hídrica sigue viva y pesa como advertencia. Hoy, aunque todavía hay agua, el miedo es que la historia vuelva a repetirse si las lluvias no llegan a tiempo.
Recuerdan la crisis que marcó a la comunidad
Rodolfo Silva Portillo, habitante de Platanillo, reconoció que la sequía pasada dejó una huella profunda en la comunidad. “No aprendimos la lección de lo que sufrimos hace dos años. Estamos a la voluntad de Dios”, expresó con franqueza.
En entrevista, recordó que aquella sequía fue una crisis sin precedentes. Todos los manantiales se secaron, algo que jamás había ocurrido en esta comunidad conocida por su abundancia natural. “Fue un antes y un después para el pueblo. Nunca pensamos que esto pudiera pasar”, relató.
Sin previsión, recurrieron a pozos y pipas
La falta de planeación agravó la situación. Silva Portillo explicó que, al no prever un escenario tan extremo, la comunidad tuvo que improvisar soluciones de emergencia. “Nos tomó totalmente por sorpresa. Tuvimos que recurrir a un viejo pozo y al suministro de agua a través de pipas”, señaló.
Aunque en ese momento cada familia buscó la manera de resolver la necesidad, una vez que los manantiales volvieron a brotar, la urgencia se diluyó. “Se solucionó el problema y volvimos a confiarnos. No aterrizamos planes preventivos”, admitió.
Falta de cultura preventiva ante el estiaje
El poblador reconoció que la falta de previsión no fue solo colectiva, sino también individual. “No aprendimos la lección, ni como comunidad ni de manera particular. Así somos a veces: solo reaccionamos cuando la necesidad ya nos alcanzó”, lamentó.
Esta situación preocupa aún más ante los pronósticos de un estiaje fuerte en la entidad para este 2026, lo que podría poner nuevamente en riesgo el abasto de agua en comunidades rurales como Platanillo.
Por ahora hay agua, pero la preocupación persiste
Hasta el momento, Silva Portillo aseguró que no existen indicios de que los manantiales estén disminuyendo su caudal. “Tenemos agua y confiamos en que aguante hasta las lluvias de mayo”, comentó. Sin embargo, dejó claro que la incertidumbre sigue presente.
“Estamos a la voluntad de Dios, esperando no volver a pasar por una sequía extrema y por tantas necesidades”, concluyó.
La alerta en Platanillo es un llamado claro: la sequía no avisa y la memoria de la crisis aún duele. Mientras el agua sigue fluyendo, la comunidad vive entre la esperanza y la preocupación, consciente de que sin prevención, el estiaje puede volver a ponerlos contra la pared. Aquí, el reto es aprender antes de que la historia se repita.
